Homenaje El Picasso del jazz
                          MILES DAVIS


   Hace 15 años murió Miles Davis, trompetista, compositor y una de
las figuras cimeras del arte del siglo XX. El crítico de jazz Luis
Carlos Muñoz Sarmiento hace una semblanza del músico.  
 Trompetista, pianista, compositor y líder afroamericano, además de
pintor, pionero del cool jazz, aunque ya antes hizo parte
fundamental del bop y luego de la mainstream, del hardbop, jazz
modal, sinfónico, free, funk, fusión. Si hay un músico
verdaderamente revolucionario, rebelde y distinto en la esfera del
jazz, ese es Miles Davis, hombre tan alabado como vituperado, ante
todo por razones extramusicales.
 
 Miles Dewey Davis III nació el 25 de mayo de 1926 y murió el 28 de
septiembre de 1991. Oriundo de Alton, Illinois, hijo de Miles Davis
II, dentista, y de Cleota Henry Davis, violinista, de familia
acomodada e instalada en St. Louis desde 1927, a los 13 años recibió
de manos de su padre una trompeta nueva, la que aprendió a tocar con
el profesor Elwood Buchanan. Participó en la banda escolar y en sus
primeras jam sessions. Conoció a Clark Terry, con quien descubrió un
estilo distinto al que le presentó Buchanan y luego a Sonny Stitt,
Illinois Jacquet y a un productor de los McKinney's Cotton Pickers,
que le ofreció puesto como trompetista. Su madre le exigió acabar
sus estudios. Ingresó en los Blue Devils, de Eddie Randall, una
banda de rhythm n blues, mientras afinó su toque con Terry. Hacia
1945 tocó con Bean Hawkins, pionero del saxo tenor junto con Lester
Young, Dizzy Gillespie y Charlie Parker, todos ellos líderes del
bop. En 1949 le dio un giro a su carrera y formó un
noneto que pese a su corta duración, tuvo gran influencia, al
iniciar el estilo cool con el álbum Birth of the Cool, publicado
completo en 1957. Este término lo introduce, junto a Gil Evans, por
oposición a hot, para desarrollar un jazz menos temperamental, más
académico y reflexivo. Con Evans grabó entre 1957 y 1960 los álbumes
Miles ahead, Porgy and Bess (basado en la ópera escrita por George
Gershwin) y Sketches of Spain. Para la crítica, "jazz sinfónico".
 
 Paralelamente desarrolló proyectos trascendentales. Al visitar
París compuso la música del filme Ascensor para el cadalso (1957),
de Louis Malle, improvisando sobre la moviola. De vuelta a su país
formó un quinteto con el saxofonista John Coltrane, a la postre con
un soberbio resultado: The Best of Miles Davis & John Coltrane (1955-
1961), con las orgías de improvisación rítmica Two bass hit, Round
midnight, Straight no chaser, Milestones, So what.. Con este
quinteto, en el que también participaron el pianista Bill Evans y el
saxo Julian 'Cannonball' Adderley, grabó en 1958 la obra maestra
Kind of Blue, álbum pionero en progresiones modales.
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    La dama en el agua
 
   
   Miles Davis tal como apareció en la portada de `Doo bop'. Sobre
estas líneas, `Birth of the cool' y `Kind of blues'. Abajo, dos
discos pioneros del jazz rock: `In a silent way' y `Bitches brew'
 
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   John Coltrane, Julian `Cannonball' Adderley, Miles Davis y Bill
Evans durante las sesiones de grabación del mítico álbum `Kind of
blue'
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 A lo largo de su vida no sólo reinventó una y otra vez el jazz.
También sufrió diversos avatares, aderezados con el dulce néctar del
mito: accidentes de auto (fractura de ambas piernas: se dice que
mandó matar a dos policías blancos que trataron de detenerlo previa
y arbitrariamente), operaciones de cadera, complicaciones cardíacas
producto de su vieja afición como yonqui. Tras seis años de retiro,
a comienzos de 1980 emergió un nuevo Miles, de la mano de ciertos
jóvenes 'eléctricos': los saxos Bill Evans y Kenny Garrett (quien
acompañó a Miles en Montreux, dos meses antes de morir, y en 1997
vino al Teatro Colón, de Bogotá); el guitarrista Mike Stern (el
preferido de Miles y con quien grabó tres álbumes); el teclista Adam
Holzman; el bajista Marcus Miller; los bateristas Al Foster y
Vincent Wilburn (sobrino de Miles); el percusionista Mino Cinelu… De
sus viejos camaradas sólo volvería a llamar a John McLaughlin y Gil
Evans, mientras que de forma progresiva irá
  "modernizando" su repertorio, sus colaboraciones (con Cindy
Lauper, Sting, James Brown, Sly Stone, Prince, Micaela Jackson) e
incluso su economía. Tuvo que convertirse en su propio mánager tras
comprobar que un blanco lo robaba.
 
 Virtuoso pregonero del no virtuosismo, la libertad controlada, el
silencio y la cita, de la ruptura como esencia de su timbre, donante
y vampiro de cuanto estilo ha cruzado, Miles escapa a toda
esquematización. Esto tal vez permita reconocer su arte
revolucionario, como sea que el arte transformador se dirige al
hombre libre, inconforme, rebelde. "Rebelde y negro, inconformista,
frío y con estilo, airado, sofisticado y ultralimpio: yo era todas
esas cosas y más. Pero extraía de mi trompeta una música gloriosa y
tenía un gran grupo, así que mi popularidad no se basaba sólo en la
imagen del rebelde".
 
 Y ella quizá tuviera que ver también con su pasión por el boxeo y
el paralelo que hacía entre este y la música: "El boxeo se puede
comparar con la música. En ambos casos es preciso dominar el ritmo,
poseer un buen 'tempo'. Entrenarse, practicar, clarifica las ideas y
mejora la circulación sanguínea, permite pensar con más fuerza,
sentir con más intensidad y actuar con mayor vigor, cualquiera sea
el instrumento que uno utilice. Cuando miro a un baterista es como
si mirase a un boxeador: evalúo sus reacciones, su velocidad…" De
tal concepto surgieron standards como Budo, Miles, Seven steps to
heaven, Fran-dance, el inefable e infalible My funny Valentine, así
como arte rezumante de ánimo libertario: Mr. Freedom X, Calypso
frelimo, Red China blues, Zimbabwe.
 
 Davis representa el sonido de la soledad, la tristeza, la
resignación (en cuanto congoja, no conformismo), jazzman
carismático, negro orgulloso de su raza y de su oficio que jamás
cedió al abuso de los blancos, que no vieron en él al ser integral
sino a un bufón del poder. A esto opuso la fortaleza del carácter,
la vitalidad del espíritu, la magia de su arte, al que se dedicó de
manera decidida tras iniciar su rebelión con la toma de conciencia
frente al miedo, al que conoció y a la vez perdió por una llama en
el fogón: "Esto es lo más lejano que puedo recordar; más atrás sólo
hay niebla, misterio… pero en mi mente la llama azul de aquel fogón
es tan clara como mi música. Yo tenía tres años. Vi la llama y noté
su calor muy cerca de mi cara. Sentí miedo, miedo de verdad, por
primera vez en la vida".
 
 En Miles se encarna la voluntad de poder, el ánimo de no mirar
atrás, de avanzar sin reparos, lejos de aquella llama… como quien
sabe y cree: sólo quien no tiene ningún tipo de miedo puede amar
libremente; hay que amar para poder tocar. De ahí la validez de su
arte y del arte, el que existe para que, como dijo Nietzsche, no nos
mate la verdad.